Creating ads with AI: from the brief to live variants
Abres ChatGPT, escribes «hazme anuncios para mi tienda de café» y en unos segundos tienes una lista de titulares. Casi ninguno cabe en Google Ads, varios prometen cosas que no vendes y todos suenan a una marca que no es la tuya. Al modelo le faltaba casi todo lo que tú sabes de tu negocio, y nadie ha mirado con calma lo que devolvió.
Esta guía va de las dos cosas, de cómo pedir el copy para que salga utilizable y de qué hacer con él después, hasta convertirlo en un circuito que funcione cada semana sin copiar y pegar.
Cómo pedirle el copy a la IA: campaña, oferta y formato
Un modelo de lenguaje no sabe a quién vendes, ni qué margen tienes, ni qué te prohibió el abogado el año pasado. Lo que no le cuentes lo rellena con lo más probable, y lo más probable es genérico. Por eso el prompt que funciona se parece más a un brief que a una pregunta.
Ese brief tiene tres capas. La de campaña dice para qué es el anuncio y en qué momento de la compra lo verá el cliente, porque no se escribe igual para quien busca «comprar cafetera italiana» que para quien hace scroll en Instagram. La de oferta dice qué vendes, a qué precio, con qué envío y qué te diferencia, con datos y no con adjetivos. La de formato dice en qué plataforma sale, cuántas piezas quieres y con qué límites.
Plantilla para Google Ads dentro de los límites de caracteres
Los anuncios de búsqueda adaptables de Google admiten hasta 15 títulos de 30 caracteres y 4 descripciones de 90, más dos campos de ruta de 15. Google combina las piezas por su cuenta, así que cada título tiene que funcionar solo y junto a cualquier otro.
- Eres redactor de anuncios de búsqueda para [negocio], que vende [producto] a [cliente tipo] en [zona].
- Campaña: [objetivo] · palabra clave del grupo: [keyword] · página de destino: [URL].
- Oferta: [precio, condiciones, envío, garantía]. Diferencias reales: [lista].
- Prohibido: [promesas que no puedes cumplir, palabras que no usáis, competidores].
- Escribe 15 títulos de 30 caracteres como máximo y 4 descripciones de 90 como máximo.
- Al menos 3 títulos llevan la palabra clave. Ninguno depende de otro para entenderse.
- Devuélvelo en una tabla con el texto y su número de caracteres.
El recuento que te devuelva el modelo no te sirve de comprobación, porque los modelos leen el texto por fragmentos y cuentan mal las letras. Sirve para que apunte a textos cortos. La comprobación la hace la hoja de cálculo con `=LARGO(A2)`, y lo que pase de 30 vuelve al modelo o se recorta a mano.
En Meta los límites son menos rígidos, el texto principal se corta tras unas pocas líneas y el corte cambia según la ubicación, así que ahí pide una primera frase que se entienda sola y mira la vista previa de cada ubicación.
Tu voz de marca: anuncios propios como ejemplo y una lista negativa
«Cercano pero profesional» no le dice nada al modelo, porque así se describen casi todas las marcas. Funciona mejor enseñárselo, pegando en el prompt cinco o seis anuncios tuyos que hayan ido bien, o textos de tu web que te representen, y pidiendo que escriba en esa línea.
La otra mitad es la lista negativa. Cada negocio tiene palabras que no usa, porque suenan a otro sector, porque un cliente se quejó o porque son de la competencia. Una tienda de muebles de segunda mano quizá no quiera «low cost», una gestoría quizá nunca diga «sin papeleos». Esa lista va en el prompt y va también a la revisión, porque el modelo la respetará casi siempre, y casi nunca basta. Guarda prompt, ejemplos y lista en un documento compartido, porque es la pieza que más se reutiliza.
Asistentes generales, generadores de anuncios y la IA de Google Ads y Meta
Los asistentes generales, ChatGPT, Claude o Gemini, aceptan un prompt largo con ejemplos, te dejan iterar sobre una variante concreta y sirven igual para Google que para Meta. Los planes de pago de ChatGPT y Claude rondan los 20 dólares al mes, aunque para redactar los anuncios de una pyme el plan gratuito ya da para empezar. Su límite es que no saben nada de tu cuenta publicitaria, el contexto lo pones tú.
Los generadores específicos, como el asistente de campañas de HubSpot o el generador de anuncios de Canva, traen el formato resuelto. Eliges plataforma, describes el producto y te devuelven piezas ya cortadas, a menudo con imagen. Te ahorras la plantilla y pierdes control sobre el tono, y conviene mirar qué entra en el plan gratuito antes de montar nada encima, porque cambia a menudo.
Luego están las funciones que llevan dentro las plataformas. En Google Ads, la personalización de texto escribe títulos y descripciones a partir de tu página de destino, tus anuncios y tus palabras clave. Desde el 1 de septiembre de 2026 Google ha pasado a AI Max las campañas de búsqueda que tenían activados los recursos creados automáticamente, y en ellas esa personalización viene encendida por defecto. Se puede apagar, y si quieres controlar cada frase que sale con tu nombre, revisa esa opción antes que cualquier otra cosa de esta guía. En Meta, Advantage+ creative genera variaciones del texto principal y del título, además de fondos e imágenes.
Si ya pagas ChatGPT o Claude, nosotros empezaríamos ahí con la plantilla, porque es donde más control queda sobre el tono, y solo si quieres algo montado en una tarde probaríamos un generador específico.
Qué revisar antes de publicar: promesas, datos, marca y políticas
Un modelo que no sabe si envías en 24 horas puede escribir «envío en 24 horas» porque es lo que dicen los anuncios de tu sector. Es el fallo más caro, no se nota leyendo deprisa y te compromete con el cliente. Cada anuncio pasa por cuatro preguntas antes de salir.
- Promesas. ¿Puedes cumplir los plazos, garantías y resultados que menciona? «Resultados desde la primera semana» es una promesa, aunque suene a frase hecha.
- Datos. ¿Cada precio, descuento o porcentaje existe y está en la página de destino cuando el usuario hace clic?
- Marca. ¿Suena a vosotros, o se ha colado una palabra de la lista negativa, un competidor, una marca registrada ajena?
- Políticas. ¿Lo aprobaría la plataforma?
Lo último merece detalle, porque un rechazo deja parada la campaña. Google no permite presentar como probable un resultado improbable, anunciar ofertas que no estén disponibles o no se encuentren con facilidad en el destino, ni ocultar el gasto total que asumirá el usuario. Sus normas editoriales rechazan la puntuación repetida, tipo «¡¡oferta!!», y las mayúsculas usadas para llamar la atención, que es justo lo que un modelo saca cuando le pides algo más llamativo.

Sobre la IA en sí, Google exige declarar de forma visible el contenido sintético en anuncios electorales que muestren personas o hechos de forma no auténtica, una obligación que no alcanza a un anuncio comercial corriente. Meta añade una etiqueta de información de IA (AI info) a los anuncios cuya imagen o vídeo se ha creado o editado de forma significativa con sus herramientas generativas, la pone junto a la indicación de contenido patrocinado cuando sale una persona fotorrealista generada, y ha anunciado que detectará también imágenes de herramientas de terceros con estándares como C2PA.
Automatizar el circuito, de la hoja de brief a los anuncios subidos en pausa
Para una campaña al trimestre, todo lo anterior se hace a mano. Cuando el ritmo sube (promociones semanales, varias líneas de producto), el cuello de botella deja de ser escribir y pasa a ser copiar, pegar, contar caracteres y subir.
El circuito tiene cuatro piezas. Una hoja donde alguien rellena el brief, una fila por grupo de anuncios. Una llamada al modelo que lee la fila y escribe las variantes en otra pestaña. Una revisión humana sobre esa pestaña. Y una subida de lo aprobado, siempre en pausa, para que activar siga siendo decisión de una persona.
Cómo montarlo en n8n o Make y subirlo por la API de cada plataforma
En n8n, el flujo arranca con un disparador de Google Sheets sobre las filas marcadas «brief listo». El siguiente nodo llama al modelo con el prompt montado desde las columnas (OpenAI, Anthropic y Gemini tienen nodo propio), y un nodo de código mide cada título y marca los que se pasan antes de escribirlo todo en la pestaña de revisión. Ojo, la API del modelo se factura por uso y aparte de la suscripción del chat.
La subida tiene letra pequeña. El nodo de Google Ads de n8n solo lee campañas, no crea anuncios, así que hay que ir con el nodo HTTP Request contra la API de Google Ads. En Make, la aplicación de Google Ads trae un módulo de llamada directa a la API que hace lo mismo. En los dos casos necesitas un token de desarrollador, que al principio solo funciona con cuentas de prueba, y para tocar la cuenta real hay que pedir a Google un nivel de acceso superior y esperar su revisión. Cuenta con ese trámite antes de comprometer fechas.
Meta es más directo. Su API de marketing permite crear el anuncio en pausa, y desde n8n se llama con el nodo de la API Graph de Facebook o con HTTP Request. La de Google Ads también admite el anuncio en pausa, y su documentación recomienda crear pausada la campaña hasta tenerla lista.
n8n tiene una edición comunitaria gratuita si la instalas en tu servidor, y su plan en la nube más barato cuesta 20 euros al mes con pago anual, con 2.500 ejecuciones. Make tiene un plan gratuito de 1.000 créditos al mes y otro de 9 dólares con 10.000. Para un flujo que corre unas pocas veces por semana, el plan de entrada sobra.
Dónde va la aprobación humana: en la hoja y en la plataforma
En dos sitios. El primero es la hoja: el flujo de subida solo lee las filas marcadas «aprobado» en una columna que el modelo no escribe. Si la hoja la comparte más gente, protege esa columna para que solo la edite quien decide. Ahí se aplica la lista de revisión, y es el paso que no conviene saltarse, porque revisar quince títulos en una tabla lleva minutos y en la interfaz de Google Ads bastante más.
El segundo es la plataforma. Como todo llega en pausa, quien activa ve el anuncio montado, con vista previa, URL y segmentación, y saltan errores que en una celda no se ven: un título que combinado con otro dice algo raro, un enlace a la página equivocada. En Meta, además, el anuncio pasa por la revisión de la plataforma antes de volver al estado que elegiste, y crearlo en pausa te deja decidir cuándo sale después.
Cuánto cuesta y cuánto tiempo lleva, frente a pagar a una agencia
Piensa en una tienda online que lanza una promoción al mes, con dos o tres grupos de anuncios en Google y un par de anuncios en Meta. A mano, el ciclo es rellenar el brief, pasar la plantilla por ChatGPT o Claude, llevar el resultado a la hoja, revisar y subir. Con el prompt afinado son unas horas por promoción, casi todas en revisar y subir. En herramientas, unos 20 dólares al mes, o nada con el plan gratuito.

Automatizado, el trabajo mensual baja a rellenar la fila y revisar las variantes. A cambio hay un montaje: el flujo en n8n o Make, el trámite del token y unas rondas de prueba hasta que la salida es estable, que son unos pocos días para alguien con soltura técnica o un proyecto puntual si lo encargas. Después queda una cuota de herramientas y de API que en una pyme se mueve en unas decenas de euros al mes.
Una agencia vende otra cosa. Las tarifas publicadas en España para gestionar Google Ads van desde menos de 200 euros al mes en cuentas pequeñas hasta varios cientos en campañas más trabajadas, y esa cuota paga estrategia, pujas, segmentación y análisis, además de los textos. Si te falta criterio de campaña, un prompt no lo arregla. Si lo que te come el tiempo es producir y subir variantes de algo que ya sabes vender, eso se hace en casa. Es lo que nosotros recomendamos casi siempre: dejar dentro lo que depende de conocer el negocio (el brief, la lista negativa y la aprobación) y llevar fuera solo lo que no sabes hacer.
Si quieres ver este circuito montado sobre tu hoja de brief y tus cuentas, escríbenos y lo miramos contigo.